¡Carambas! 3.600 visitas, tendré que agradecer a Google por poner mi blog como posibles resultados a algunas frases graciosas que ahora mismo no recuerdo (Se puede ver en las Palabras claves búsqueda) pero, que no juzgaré pues he hecho peores búsquedas en Google.
En fin, éstos últimos días me he visto víctima de un fenómeno que no conocía, y por ende, no tengo cura para él. ¿Qué haré entonces? observarle, tratar de ser consciente, no trataré de interferir mucho con él. Pero, entremos a describirlo un poco: Es un estado casi que permanente, me ataca desde que me levanto hasta que me voy a dormir, me lleva a palabras dadas, a la incertidumbre de las no dadas, a los miedos de las especulaciones y sobreinterpretaciones de mi parte. Sí, moldea mi estado anímico de una forma descrestante, sacando sonrisas fuera de contexto y llenándome de ansiedad en un momento cualquiera. Las palabras expresadas por un tercero fácilmente son relacionadas a algunas ya intercambiadas, y me incita a hablar de eso. Desgraciadamente, la línea entre escepticismo y paranoia es muy pequeña, y cuando me pongo a hilar situaciones me invade la más profunda desesperanza, o cuando sólo recuerdo unas pocas siento la euforia recorrer mi cuerpo.