Es lindo como la presencia de alguien te puede poner de buen humor. Es aún más lindo cuando disfrutas enormemente el verle sonreír, y al ver su sonrisa quedes cautivado. Hay sonrisas que te atrapan, que proyectan tanta luz que acaso te conviertes en un inocente insecto que persigue ese brillo, una luz que no solo alumbra, sino que calienta. En aquellos momentos sale a flote esa personalidad idealista propia, donde se hace deseoso lo infinito...
Hablando de Infinito, y en relación al musical de AKB48 llamado Kagekidan (Infinite), me surgió un tema que para mí es bonito: El amor eterno. ¿Existe tal cosa? Realmente, no lo creo.... y por lo tanto, no me proyecto a eso, sino a lo efímero.. pero, ¿no sería bello pensar el amor en esos términos? bueno, al inicio me disgustaba la idea, pero, después de ver el musical me pareció interesante. No digo de creérmelo, que luego viene la decepción por esperar tanto de algo que es más bien utópico, pero... dado que tengo tendencias románticas-idealistas, ¿por qué no acaso imaginar en torno a? hice lo mismo con el cielo, no hay razón suficiente para no hacerlo con el amor eterno.
Un amor que traspase las fronteras de la vida y la muerte. Que si acaso la reencarnación existe, sea posible el continuar mezclando las almas por toda la eternidad. Recuerdo que algo así me decía mi abuelita Aura, ya que mencionaba el cómo uno queda encantado con alguien con solo verle una vez y esa curiosidad sólo se expande, y explicaba que eso pasaba porque se amaron en vidas pasadas. Bueno, la idea es muy bonita y tales, pero, poco práctica para la mayoría de los casos, aún así... sería algo como una suerte de destino. El creer en un destino... el que dos almas estén creadas para algún día reunirse.