Tres de la madrugada. Hora peligrosa, mi actividad cerebral es alta e indiscriminada, se pierde gran parte del sentido de la prudencia, trataré de no borrar la entrada mañana, ¡hay que alejar esa cobardía aún ante datos tan poco claros! pero no por eso dejan de decir mucho. Hacía días no publicaba, bueno, asimilaba la anterior pérdida y el huir nuevamente, ya restablecí eso .
Hoy me siento sorprendidamente bien. No he avanzado ni un comino en mi cometido académico, pero, he dado tantos pasos sociales/emocionales, que me siento bien. Ha... las series de charlas que he tenido ésta semana me han ayudado tanto. Me proyecto nuevamente al futuro con optimismo.
Estoy cambiando mi naturaleza, me he quitado como diez máscaras de encima. Lo que antes era un secreto de una persona, ha sido un conocimiento de un sólo tipo de vínculo social, y hoy ya es un conocimiento dentro de otros dos grupos (Bueno, realmente, tres personas, pero, cercanas). Poco a poco el telón de la falsedad va cayendo.
Ya el confiar no es algo únicamente teórico, es algo también que influye en la praxis. Cada vez me siento más natural diciendo la verdad, ¡bendita verdad! No es que mintiera, era que callaba. Me hace sentir libre al lado de alguien más, me permite ver un poco más de su interior al yo mostrar el mío, me acerca al otro y por ende, me hacen sentirle más próximo. Los vínculos se consolidan, las relaciones son más cercanas, ¡La Ana de hace un año hubiera creído que ésto sólo pasaría en el mundo de fantasías! todavía estoy lejos de mi cometido, pero, me entusiasma ver como he avanzado.