Días complicados. Un poderoso (supongo yo) virus se ha hospedado en mi PC, convirtiéndola casi en uno de esos sistemas del 98.
Bueno, entre tantas cosas que a uno lo hacen sentir extraño, en ésta ocasión quiero resaltar dos acontecimientos. Uno de esos sería cuando por cosas del destino conoces a alguien, le das tu número y no lo vuelves a ver en tu vida ni lo llamas porque tu interés no fue mayor y fue más bien cortesía, pero, que esa persona te haga una llamada perdida una vez cada dos semanas, hasta que un día (hoy) se digne a esperar a que lo mande al buzón. Yo no sé qué harán los otros, pero, su actitud me parece un tanto siniestra y mejor no responder esas llamadas. La otra ocasión es cuando gente con la que casi no compartes -y cuando compartes es porque es amigo de un amigo tuyo- te resulta diciendo que te quiere mucho y que tales. Me deja atónita porque no me gusta mentir, pero, no decir nada sería descortés y tampoco me gusta ser descortés, entonces me toca buscar una respuesta abstracta que no me deje como mentirosa ni como insensible.
Y allí es cuando sale a flote una de esas contradicciones internas: ¿Es mejor ser eso que mal-llaman "honesto", que se limita a insultar a los otros en sus caras, o ser cortés, porque sabes que los demás sienten como tú?