Anteayer conversando aleatoriamente traté de visualizar concepciones sobre un caso: El amor. La gente lo relaciona con el romanticismo, con la fidelidad, con el detallismo, respeto y otras cosas que ahora no recuerdo. Pero, eso es desde la palabra y mi leve experiencia me permite dudar de lo que la gente dice, pues, casi siempre responden a un acuerdo social de que ese es el amor (y no digo yo que no, sólo la gran mayoría no aplica).
Claro que nociones como el ser detallista y el respeto me generan curiosidad. En el primer caso, porque dudo de la razón que motive la actividad. De por sí, creo que todas nuestras actitudes son egoístas, ya lo conveniente sería acordar si su egoísmo es incluyente o benéfico para los demás, algo así como un "egoísmo altruista" (se me disculpará la mezcolanza). Y también considero que el ser detallista es una forma de perpetuarse en el otro, de ser para el otro, pero, ¿qué se espera de ésto? tendría que precisarlo preguntando un poco más al respecto, ¿y si alguien espera detallismo? ligo la idea a la de ser especial que medio comenté en "El Amor". En el segundo caso, es casi siempre una acepción social, que bien yo entraría a calificar como ideas que no han sido reflexionadas sino simplemente tomadas y por eso no aplican (se me disculpará el juicio... como el otro 100% de los juicios que hago), pero, en parte comparto el mensaje del respeto.
La noción de romanticismo me parece va íntimamente ligada a las actitudes del detallista. Es una idea un tanto interesante, y que se basa en esa misma costumbre. Pero, quién me lee dirá que soy radical, no creo en ellas y no aplico al regocijarme de los intereses ocultos o negados en ellas. Aclararé entonces que mi intención es tratar de comprender a profundidad éstos criterios, y que también hago uso de ellos. Pero, no nos perdamos... me pregunto entonces, ¿qué es ser romántico? ¿qué motiva ese romanticismo? y me encuentro con respuestas que no sé si fue porque ya estaba poco perceptiva, pero, que no logro ahora esquematizar y por eso en ésta entrada no responderé.
Tadán, tadán, y así se llega a la concepción que más me intriga: La fidelidad. No la hablaré entre amigos, que esa es más fácil de llegar a un común acuerdo, sino donde se genera la ruptura, que es en el plano amoroso. No es la primera vez que me enfoco en esa noción, ya lo había hablado en un primer término con Edgar, ya pregunté acaso a Johanna y ya W. Esteban me habló de la distinción entre fidelidad y lealtad. Ahora, tocamos el tema en manos de una joven cuyo nombre no recuerdo (que usualmente nunca recuerdo los nombres cuando me presentan a alguien) y ella se encargará de llevar el discurso de hoy.