¡Año nuevo! ¡Pero que hermosa celebración! Un ritual propio de nuestra cultura, donde dejamos atrás el año que se marcha y le damos la bienvenida a uno venidero. Es perfecto para organizar actividades basándose en un calendario, y ésto es lo que más me atrae del mismo, pues, si bien se podría hacer en cualquier época del año, me gusta más la constancia que el año nuevo brinda para hacer la evaluación de lo acontecido y prepararse para lo que acontecerá, además que gran parte de las instituciones se rigen por éstos calendarios, tales como la Universidad.
¡2012! Un año más que transcurre, ¡pero qué año más emotivo! fue toda una montaña rusa de sensaciones, sin duda, el año más versátil que he experimentado desde que tengo uso de la razón. Mi mejor año, así es señores, el año más significativo de mi existencia y el que recordaré más gratamente hasta la fecha.
Sí, sí, sé que no fue un año de victorias propiamente hablando. Fallé en mi compromiso más importante a los ojos de los demás: Conseguí me expulsaran de la Universidad de Antioquia por bajo rendimiento en el semestre. Las cosas no acontecen porque sí, y si acaso éste año decaí drásticamente, fue porque fallé en el compromiso conmigo misma, compromiso que hasta esa fecha nunca había tomado enserio, o mejor dicho, que no existía, y por eso caí. Caí porque las condiciones me lo exigían, y me sentí entonces aplastada. Sí, sí, ésta primera mitad del año fue dura, ¡casi tan dura como hace cuatro años! pero, éste fallo me hizo renacer, "como el ave fénix", pensaba yo en agosto, y de allí vino mi auge, ¡mi auge!
¡Y allí mi año tomó otros colores! Abrí los ojos y le otorgué a mi vida un sentido, ¡finalmente, mi vida tenía un sentido! Abrí los ojos y le di un compromiso, le di un camino al que seguir, y le di opciones, y allí me sentí plena, y todo me condujo a ésta sensación de bienestar que siento hoy en día. ¡Pero que grato me ha sido el 2012!
Más, las cosas no se dan tampoco porque sí. Para éstas metas, influyeron una serie de factores, unos factores precisos, cuatro acontecimientos significativos, o bueno, tal vez cinco, ¡cinco!, aunque el primero será con creces menos importante que las demás como proceso constructivo, pero, aporta significativamente al quinto.